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Biografía
Aquí podrás encontrar la historia de Depeche Mode, acompañada de imágenes, entrevistas, fichas personales, etc. Parte de este texto, al igual que las fichas personales fueron extraídos del libro "Imágenes del Rock" (Silvia Grijalba), el cual se encuentra con algunas modificaciones y, además, actualizado hasta la fecha por Argentina Mode.

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» Blasfemias y masoquismo

 

Los motores de la mente de Martin iban poco a poco calentándose. Una vez atravesada la etapa comprometida, los Depeche se soltaron la melena y empezaron a hablar de cuestiones poco recomendables para el público adolescente que compraba sus discos. Los títulos de dos de las canciones del disco eran ya de por sí bastante significativos: "Rumor blasfemo" y "Amo y siervo", pero el contenido de las canciones de estos chicos de Basildon, otrora tan poco preocupados por el interior de sus composiciones, era otro golpe en el estómago... ¿ quién podría creer que Depeche Mode se convertirían en una réplica de los New York Dolls, con estribillos como el siguiente ?:
 

"trátame como a un perro
déjame a cuatro patas, sobre mis rodillas (...).
Vamos a jugar al amo y al siervo".
 

Pues sí, era cierto, y el grupo adolescente que encantaba a las madres, con esos magníficos cortes de pelo e indumentaria bastante adecuada sufrieron una metamorfosis absoluta, se agarraron a la mitología de la depravación y, cuidando hasta el último detalle, se trasladaron a los estudios Hansa de Berlín, para, contagiándose del espíritu más canalla de Bowie (que allí fue donde grabó "Heroes"), construir el disco del escándalo, el cuero, los tatuajes y la pintura de uñas negra.
Martin, que se había ido a Berlín unos meses antes de la grabación del disco para componer las canciones, explicó irónicamente a una revista alemana el porqué del contenido del disco que estaba preparando : "después de unas cuantas canciones pop insulsas, nuestro público está preparado para un poco de perversión".
La obsesión por no aparecer como la típica banda de niñitos haciendo canciones para divertirse fue -juzgando las declaraciones del grupo en aquella época- la razón esencial de este giro hacia los temas prohibidos y la indumentaria a medio camino entre el travestismo y el heavy-metal. Casi por sistema, el grupo tuvo que explicar, canción por canción, el contenido de "Some Great Reward" (1984).

 

La primera revolución llegó con la salida a la luz del simple de "Blasphemous Rumours", una canción que algunas cadenas de radio se negaron a poner y que la prensa inglesa más tradicional se encargo de publicitar muy a su pesar. The Sun, que jamás se había ocupado del grupo, emprendió una batalla contra ellos y todo el mundo hablaba de la banda. Incluso el párroco de la iglesia de Basildon que, refiriéndose a la canción de los "hijos descarriados", escribió en una de sus hojas parroquiales "Si Dios mandó a su único hijo al mundo, jamás podremos decir que tiene un sentido del humor macabro".
De hecho, el grupo comenzó a ensayar -después de que la madre de Vince les echara del garaje de su casa por hacer demasiado ruido- en la parte trasera de una parroquia de su ciudad, en la que el cura les ponía como única condición para practicar allí que no tocaran demasiado fuerte.
El estribillo de la canción del escándalo decía:


"no quiero lanzar ningún rumor blasfemo
pero creo que Dios tiene un sentido del humor bastante negro
y cuando muera imagino que me lo encontraré riéndose"
 

Pero, pese a las apariencias, la banda se empeñó en explicar que la gente no debía caer en el equívoco, porque "Blasphemous rumours" no era una canción anti-religiosa. "En este tema -declaraba Dave Gahan, que la primera vez que apareció en público fue en el coro del Ejército de Salvación- Martin se ha limitado a hablar de algo que la gente siente en muchos momentos de su vida. Todos los miembros del grupo tenemos una cierta formación religiosa. Andy, especialmente, y yo íbamos regularmente a la iglesia hasta que cumplimos 18 años, por lo tanto, supongo que tenemos un cierto sentimiento de rebeldía en ese sentido".
Andy, el miembro del grupo con una formación religiosa más fuerte, aprovechaba la controversia para dar su opinión sobre la Iglesia: "Yo me alejé de la religión -declaraba en septiembre del 84- porque me di cuenta de que estaba llevando una vida absolutamente monótona. Quería vivirlo todo plenamente y me di cuenta que para llevar una existencia acorde con las leyes morales no hacía falta estar dentro de una Iglesia. Es una pena que el cristianismo esté tan pervertido, porque realmente tiene algo que ofrecer".
Pero eso era sólo el principio de una letanía de "pies de página" para explicar el contenido de cada uno de los temas. El auténtico discurso tuvieron que hacerlo cuando se editó "Master and Servant", el segundo single del disco (posterior a "People are People"), que según Martin, no tenía ninguna implicación sexual "es una simple metáfora -declararía- de la dominación política de los pueblos ricos sobre los pobres". Metáfora o no, el caso es es que se salvaron de la censura de la BBC por un pelo. La cadena les pidió una copia de la letra para poder analizar detenidamente si el contenido era digno de los oídos de su audiencia, porque uno de los encargados de seleccionar los temas que podían emitirse consideraba que era obsceno. La suerte acompañó al grupo y cuando tuvo que tomarse la decisión, el "censor" escrupuloso estaba de vacaciones. "La chica que tuvo que dar la última palabra -explicó Martin- estaba de acuerdo en que la canción no tenía ningún peligro; consideró que hablaba del amor y la vida, y así es realmente".
A partir de ese momento las cosas empezaron a cambiar. En vez de compararles con Spandau Ballet o Duran Duran, la prensa comenzaba a establecer paralelismos con los más duros del barrio: Frankie Goes to Hollywood, que justo en esa época habían "padecido" el gran éxito-escándalo de "Relax". La indumentaria de cuero, las cadenas y la imagen andrógina del grupo en general, y especialmente de Martin Gore, contribuyó a aumentar el morbo y, además de obligar a la gente a olvidar que "Master and Servant" era una canción de profundo contenido político, como ellos se empeñaban en recalcar, conseguir que Depeche Mode se convirtiera en uno de los grupos favoritos en el ambiente gay. Un público que se acercó a ellos pese a que nunca participaron en reivindicaciones al respecto, como harían posteriormente Communards o el desertor Vince Clarke, en Erasure y, además siempre han recalcado que sus gustos sexuales no van por esa onda. El tema de la supuesta ambigüedad sexual del grupo comenzó con la idea de Martin -el más radical en cuanto a vestimenta se refiere- de aparecer en público con una indumentaria a medio camino entre Betty Page y Catwoman; un aspecto que hacía funcionar aún más la imaginación después de leer declaraciones como las que hizo a Record Mirrow en Berlín (tumbado, a media noche, delante de los almacenes Woolworth de la ciudad, porque decía que se sentía más a gusto haciendo la entrevista así). "Me encanta el color negro y el cuero en general -confesaba- hay algo en los pantalones de cuero usados que me fascina. Me gusta la idea de estar atado, la sensación de indefensión siempre me ha excitado".

Unas semanas después, en una revista británica explicaba porqué le gustaba vestirse de mujer, "me gusta ponerme ropa de chica y eso no quiere decir que sea travesti, ni que poniéndome esa ropa vaya a serlo. Me gusta la combinación "anti-macho" de llevar pantalones y una cazadora de cuero con ropa femenina. Desorienta a la gente. Estoy buscando más cosas de ese estilo para poder ponerme, pero no encuentro diseños nuevos dentro de la indumentaria "sado-maso"".
Declaraciones provocativas para un momento absolutamente consagrado al escándalo, del que Gore más tarde hablaría como un pequeño pecado de juventud, que le pesaría el resto de su carrera.
"Mirando hacia atrás -declaró en el 89-, la verdad es que me arrepiento de algunas de las cosas que me he puesto. En todas las entrevistas que hago el periodista termina mencionando la camisa que llevaba. La verdad es que pienso que tiene bastante gracia, pero ahora estoy cobrando la broma que hice hace años. Hay gente que sigue pensando que voy por ahí vestido como un travesti".
Un año después, en plena etapa de éxito en Estado Unidos, Dave recordaría la anécdota del primer día en el que a Martin se le ocurrió salir con falda al escenario. "Martin llevaba -declaró a la revista Rolling Stone- unos pantalones de cuero, con una falda encima de ellos. De pronto se le ocurrió decir que sólo quería llevar la falda. Nosotros empezamos a gritarle, "¡pero Martin, como vas a llevar solo la falda!, quítatela ahora mismo"". "Yo no pensaba -comentó Martin- que aquello fuera a causar todo ese revuelo, simplemente me parecía divertido".
Envoltorios aparte, lo cierto es que en "Some Great Reward" comienzan a intuirse elementos que más adelante acompañarían a la banda a lo largo de toda su carrera. Depeche Mode comenzaron a interesarse por músicos como Steve Reich o Philip Glass, por el lado "culto", o Nick Cave y Can, por el más "oscuro", que endurecerían el aspecto azucarado del sonido Depeche. En este disco, que costó 8.000 libras (Bastante barato para la época) comenzaron a inmiscuirse en los laberintos técnicos de la grabación. Se involucraron hasta la cabeza en las posibilidades del "sampler" y se dieron cuenta de que divirtiéndose también podían crear sonidos casi geniales. Por ejemplo, en la versión maxi de "Master and Servant", el sonido de azotes que se oye es real; Daniel Miller se dedicó a golpear un sofá con una espumadera y ese es el ruido que se oye en el disco.
El enorme éxito del grupo, la dinámica de grabación de disco-promoción-gira-grabación que llevaban desde hacía cuatro años y los cambios personales y musicales de los miembros de la banda estuvieron a punto de conseguir que tiraran la toalla, según declararía años después Dave Gahan. "El momento más crítico de la banda, cuando estuvimos a punto de dejarlo todo fue al final del año 85. Estábamos en un momento de tensión impresionante. Sin descansar un solo día y con presiones por todas partes. No estábamos seguros de que después de "Some Great Reward" el grupo estuviera dispuesto a continuar unido. Lo pensamos y decidimos que lo mejor era tomarse las cosas con más calma. La verdad es que muchas veces no me explico como pudimos salir vivos de todo ese follón del principio".
Después de editar el 16 de septiembre del 85 "It's Called a Heart", el último single del disco de la discordia, "Some Great Reward", en octubre salió a la venta la disculpa perfecta para tener al público entretenido mientras ellos descansaban: "The Singles 81-85", un álbum de descanso, de transición, del que Martin Gore diría: "Oyendo todos nuestros singles juntos me doy cuenta de que mis canciones hablan esencialmente de amor y sexo, para combatir el aburrimiento vital".

 


 

» Cuestión de dureza

 

Un tiempo de desintoxicación, de relax y meditación para una banda que durante cuatro años no había parado ni una sola semana seguida. Todo había salido rodado, quizás demasiado bien como para en ese momento, en el borde absoluto del éxito poder plantearse seriamente el contenido del otro lado del abismo. En esa época, poco antes de que saliera a la luz del recopilatorio de los singles, Dave comentó que estaban en el borde justo entre ser un grupo minoritario y uno absolutamente masivo. La decisión estaba en sus manos y el resultado en "Black Celebration" (marzo de 1986), un disco premeditadamente oscuro, en el que la técnica se convierte en absoluto protagonista y que coloca al grupo en un estado intermedio, casi ideal, en el que venden como un grupo de consumo masivo y son considerados, especialmente en algunos países como España y Alemania, una banda cercana a las de culto. Respecto a la preparación del nuevo disco, Alan declaró en aquella época a la revista "Keyboard" que el sampler había sido -como vendría ocurriendo en adelante- un elemento imprescindible en ese trabajo. "Cuando empezamos a grabar el nuevo álbum nos pasamos los primeros días sampleando sonidos sin parar. Alquilamos una batería y otros instrumentos de percusión y los grabamos en el sampler desde distintas habitaciones y en ambientes diferentes. Después nos bastaba con acudir a nuestra librería de sonidos para buscar el que mejor encajaba con con la canción en la que estábamos trabajando". El disco se grabó a medio camino entre los estudios Westside de Londres y el Hansa Studio de Berlín, donde se hicieron las mezclas de "Stripped" el primer single del disco. La vuelta hacia lo industrial, la dureza romántica de algunos temas que harían historia, como "Fly on the Windscreen" o "Question of Lust", consiguieron que la crítica, nunca demasiado amable con el grupo, vertiera algunos comentarios bastante favorables. Steve Sutherland del Melody Maker decía: "Con este disco Depeche Mode se están acercando quizá inconscientemente, a lo sublime. En "A Question of Lust", "Question of Time" y "Stripped" alcanzan un equilibrio casi perfecto entre luz y oscuridad, palabra y lujuria. En muchos sentidos, estos tres singles marcan su punto de salida. Por primera vez suenan seguros de sí mismos y capacitados para correr riesgos. Da la impresión de que, por primera vez, Depeche Mode están preparados para dar el gran salto definitivo". John Peel habló magníficamente en su programa de la actuación del grupo en el Wembley Arena. En cambio, Andrea Miller, los destrozó en un par de frases desde las páginas del New Musical Express, en su crítica de una actuación del grupo en Glasgow. "Son el grupo más mediocre que ha creado en mucho tiempo la industria del pop británico... Depeche Mode están faltos de talento de una manera absolutamente cómica".

 

 

El estatus "asentado" del grupo, el hecho de haber madurado (ya tenían todos entre 26 y 28 años) les hizo replantearse cuestiones no solo de índole artístico. En una entrevista de 1993 Dave comentaba que al principio de su carrera estaban convencidos de que la promoción era fantástica, cuantas más veces apareciera el grupo en revistas más fácil era darse a conocer y vender discos. "Pero a partir del 86 nos dimos cuenta -comentaba Dave- de que no era necesario que hablaran de tí constantemente; a veces es mejor aparecer en una sola revista, estando seguro de que lo que escriben es lo que tú has dicho. La prensa británica ha sido siempre muy dura con nosotros. Siempre tenemos que estar justificándonos ante la prensa en Gran Bretaña y eso, sinceramente, nos llega a ofender".
En otra entrevista mantenida en el año 91, Andy comentaba que el problema de la crítica con ellos era exclusivamente de edad. "Los críticos durante muchos años -comentaba- han sido personas de treinta y pico o cuarenta años, criados con ritmos acústicos y los postulados del rock más clásico. Cuando nosotros aparecimos, aportando un concepto musical totalmente distinto, los periodistas que adoraban a Dylan, evidentemente se ensañaban con nosotros, no entendían nada. Ahora las cosas comienzan a cambiar porque los críticos actuales son, algunos, más jóvenes y entienden lo que hacemos. Su educación musical es similar a la nuestra y, por tanto, hablamos un lenguaje parecido, nos movemos con un "background" afín".
De todas formas, en el 86, cuando salió a la luz "Black Celebration" la actitud general -de prensa y público- respecto a Depeche cambio radicalmente; las estridencias de su etapa anterior quedaron absolutamente olvidadas, para echar un vistazo a letras menos optimistas y, seguramente, bastante más acordes con los sentimientos íntimos de su público. Black Celebration.....


"Celebrar el hecho
de que hemos mirado hacia atrás
y ha pasado otro día negro"


....era el ejemplo de una de las letras del nuevo disco, un trabajo del que Alan decía que era "simplemente realista; no creo que resulte pesimista". Las alusiones al sexo "peligroso", a la necesidad de cambiar el mundo y hacer pensar a la gente se difuminaban en el pasado; con "Black Celebration" Depeche buscaban la sobriedad. Incluso el guardarropa "festivo" comenzó a mutarse en uno prácticamente existencialista, (donde el negro, por supuesto, continuaba siendo imprescindible). Martin y compañía se volvían cada vez más escépticos y reconocían que, a la vista de los resultados, no tenían ningún interés en cambiar un ápice del mundo. "No pretendo -declaraba Martin- que la gente cambie su vida al oír las canciones de "Black Celebration". La música no puede cambiar la opinión de nadie. El público, simplemente, busca canciones que coincidan con su forma de pensar e intenta reforzar esas ideas".

 


 

» Música para todos los públicos

 

Después de una gira agotadora, en la que llenaron estadios y recorrieron buena parte de la Costa Oeste de Estados Unidos con un éxito bastante aceptable, Depeche Mode, una vez instalados en la cumbre, deciden lanzar un disco, con un título absolutamente irónico: "Music for the Masses". Un nombre que, de nuevo, como venía siendo costumbre a lo largo de su carrera, tuvieron que explicar a un público que se lo tomaba al pie de la letra. "Para muchos -comentaba Dave- "Music for the Masses" era un titulo arrogante; se preguntaban como podíamos tener la petulancia de dar un título así cuando estábamos en el culmen de nuestro éxito, pero era una broma absoluta, porque, entre otras cosas, nos dábamos cuenta de que por mucha popularidad que tuviéramos jamás penetraríamos en el público masivo por excelencia". Para algunos el título iba más allá y era una alusión descarada a la incapacidad del grupo para entrar en el mercado americano por la puerta grande. Allí les repetían una y otra vez que su música no era suficientemente comercial, que no era "masiva" y por esa razón Depeche Mode eligió este título.
Pero, en el fondo, "Music for the Masses" era un nombre premonitorio. Un disco de ruptura, en el que incluso la carátula daba pie a entender un paso adelante en la historia del grupo. Atrás quedaba la suavidad casi romántica del cisne envuelto en papel celofán de "Speak and Spell", la trabajadora del campo de "A Broken Frame" -símbolo de las ideas del comunismo preindustrial que invadiría sus mentes en el siguiente trabajo-; el trabajador del metal, martillo en mano, que ocupaba, sudoroso, la portada de "Construction time again", como representación del embadurnamiento absoluto en los ideales socialistas -reflejado en las letras- o la oscuridad urbana -resaca de la lujuria de "Some Great Reward"- de "Black Celebration". Ahora un fondo blanco rodea a unos altavoces de campo de futbol, desde los que, se supone, sale la música de Depeche Mode, un grupo que a partir de la edición de este disco (1987) empezó a vivir durante al menos seis meses al año, en estadios y recintos inmensos, imprescindibles para llegar a las masas.

 

 

Una producción ampulosa, letras no demasiado ofensivas y un equilibrio casi perfecto entre la espectacularidad y la belleza introspectiva convirtieron a "Music for the Masses" en un disco digno de su nombre. El pasaporte para entrar de lleno en los Estados Unidos (fue el primer trabajo de Depeche Mode que entraba directamente en las listas de Top 40) y una máquina magníficamente engrasada para conseguir que en los dos años siguientes Depeche Mode se convirtieran en los amos de los Estadios de Norteamérica; solo en 1988 tocaron para más de un millón de americanos; pasando en unos meses de actuar en pubs bastante reducidos a llenar los mismos recintos en los que unas semanas antes había actuado Springsteen o el Michael Jackson de turno. Un paso gigantesco, no solo para el curriculum del grupo, que demostraba, por primera vez en mucho tiempo, que las bandas electrónicas también podían llenar estadios. Las guitarras dejaban de ser el instrumento del rock masivo por excelencia y las percusiones electrónicas, los teclados y los disparos del sampler se convertían en una estética nueva, pero perfectamente asimilable por los consumidores medios de rock en vivo.

 


 

» 101 golpes

 

Con la energía en las venas y la seguridad de que aquello era imparable, los músicos que al principio de su carrera reconocían que donde mejor se lo pasaban era en el estudio de grabación, buscando nuevos sonidos, sampleando otros recogidos en los sitios más extraños y haciendo un poco el loco para conseguir el efecto adecuado en el momento justo de una canción determinada, ahora, en la recta final del 80, comenzaban a tomarle el gusto a las relaciones en directo, al contacto cara a cara con el público y se aficionaban a la endorfina que sus glándulas segregaban cada vez que 50.000 personas coreaban al unísono esos temas que ellos, como alquimistas, habían hecho nacer en su laboratorio musical.
Las vibraciones de 72.000 personas, reunidas en el Rosebowl de Pasadena, fueron las culpables de la edición de 101, un documental-película que muestra parte de la gira americana de "Music for the Masses", demuestra la capacidad de provocar histerias de la banda británica y que tuvo como complemento un disco en directo, en el que se compilan los grandes éxitos del grupo.
D.A. Pennebaker fue el encargado de grabar las imágenes del histórico documental que sirve no solo para ver como un grupo electrónico remueve las vísceras del público, sin necesidad de recurrir a solos de guitarra o a virtuosismos rockeros, si no que también muestra el "making of" de los espectáculos de Depeche, las anécdotas del "backstage" y las gracias de los otrora adolescentes de Basildon que, en pleno 89, estaban a punto de entrar en la treintena. El hecho de elegir a Pennebaker para que rodara el "rockumental" parecía un hecho surrealista. ¿ Por qué los reyes del pop electrónico, los enemigos de la tradición rockera de los sesenta elegían para su particular precedente de "En la cama con Madonna" a un hippie de los sesenta, autor del documental de Dylan "Don't look me back"? La razón era muy sencilla: "Pennebacker era, sin duda el que mejor conocía el funcionamiento de lo que es un documental de un concierto. Nosotros habíamos visto el trabajo que había hecho con Dylan y, aunque no tuviera nada que ver con lo que hacemos, el concepto, las imágenes, eran exactamente lo que teníamos en mente".

 

 

La gran sorpresa se la llevo Pennebacker cuando Depeche le llamaron para ver si quería ocuparse del rodaje de 101. "Cuando me llamaron -declaró a la revista Time- lo primero que hice fue telefonear a mis hijos y preguntarles: "¿ Quién demonios son esos Depeche Mode ?" Cuando fui a ver uno de sus conciertos de lo que me di cuenta fue de la extraordinaria conexión que podía verse entre una audiencia de clase media americana y un grupo salido de la clase trabajadora británica, que en el fondo, no tenían nada en común. Si lo pensabas racionalmente no había ni un solo punto en el que coincidieran, pero aquello era algo abstracto, una necesidad devocional. De hecho, pienso que el público de Depeche Mode en los 80 era muy parecido al de Dylan en los 60".
El disco y el vídeo de 101 salieron a la venta el mes de marzo de 1989. En esa época, después del enorme éxito americano, del cambio en sus costumbres y unas declaraciones reposadas, exentas del ansia de provocación de sus primeros tiempos, Depeche Mode comenzó a disfrutar del respeto que en otros tiempos les había costado obtener. En 101 los miembros del grupo aparecían como gente sencilla, bromista, con ganas de festejar después de los conciertos y profesional en las horas previas a subir al escenario. Las camisetas de "marine", los vaqueros y las botas camperas les conferían un aspecto aseado, absolutamente normal, bastante alejado de la perversión indumentaria de otras épocas.
Incluso los fans, parte esencial de 101, admitían que Depeche es una banda absolutamente accesible. "Son muy simpáticos, muy normales, aunque Martin es un poco tímido, pero en cuanto se rompe el hielo, es encantador". Y ellos, los admiradores de Depeche Mode, pudieron ver, como parte del reparto de 101 algunas de las facetas (por supuesto, seleccionadas) de la aparente intimidad de la banda.
Para conseguir el ansiado puesto en la película se reunieron cientos de fans de toda norteamerica, dispuestos a casi todo con tal de estar cerca de los Depeche. El método de selección era la capacidad para el baile y la fotogenia. Los fans tenían que bailar durante un rato y después contarle a la cámara porque les gustaba Depeche Mode. "No valía decir -confiesa una de las seleccionadas al fanzine oficial del grupo- que te gustaban por lo bien que les sentaban los pantalones de cuero o lo bueno que estaba Dave Gahan, había que decir algo serio, inteligente". Una vez pasada la prueba, los seleccionados se montaban en autobuses y se disponían a formar parte de la gira. Veían durante diez días todos los conciertos, asistían a las fiestas en el "backstage" posteriores al recital y, de vez en cuando, tenían encuentros casuales con los miembros del grupo. "En nuestro autobús hicimos una fiesta después de un concierto y vino Martin a donde nosotros estábamos; dijo, vamos a tomar un trago de tequila, yo me tomé tres y acabé absolutamente borracha, me puse malísima".

 

 

Pero durante el año y pico de la gira de "Music for the Masses" el grupo no se dedicó sólo a conquistar América. En Europa también concedieron conciertos, en casi todas las capitales; recitales que les llevaron incluso a algunos países del este, como Praga, donde estuvieron en el 88. Una actuación que, según se publica en el fanzine del grupo, Bong, fue el primero que un grupo occidental ofrecía en ese país. A partir de ahí los fans checoslovacos de la banda fueron aumentando y en el 90, tras la caída del comunismo, el club de fans del país había reclutado a 3.500 fans. Un año después Mute abriría oficinas en aquel país.
También en la época en la que se editaron el disco y el vídeo de 101 la explosión de la música house y la vuelta al "techno" de Detroit invadía las pistas de baile, los cerebros de la juventud ávida de nuevos movimientos e incluso la mente de los grupo más tradicionalista, prácticamente inmovilistas, que dejaban en manos de DJs sus canciones rockeras para que las transformaran en maxis bailables, que no desentonaran con el resto de los que hacían vender discos en las discotecas.

 


 

» Padres del House

 

Para muchos, como se ha apuntado antes, Depeche Mode eran los padres de la música house y Kraftwerk los abuelos. Aunque Depeche renieguen de esos lazos familiares y aseguren que su vida jamás ha dependido de los grupos electrónicos de la primera generación, lo cierto es que en el año de despedida de los ochenta, Depeche se interesaban cada vez más por los entresijos de la "house music" y de la "Electronic Body Music" europea. De todas formas da la impresión de que la conexión entre Depeche Mode y todos estos tipos de música de discoteca está más, la mayoría de las veces, en la mente de sus fans o de la crítica que en la del grupo en sí. En un artículo aparecido en la revista The Face, John McCready habla de una visita del grupo a Detroit (la cuna de la música house) y en él se observa lo importante que resulta la banda para la mayoría de los grandes nombres de la movida musical de la ciudad y la ignorancia absoluta, por parte del grupo, de buena parte de los postulados de esta música que dice haber bebido de las fuentes de los de Basildon. Kevin Saunderson, el compositor de la mayoría de las canciones de Inner City reconoce que cuando era DJ pinchaba sin parar los discos del grupo.
"Solía poner las canciones de Depeche -reconoce- antes de que supiera quienes eran. En esa época su música era muy caliente, especialmente discos como "Strangelove". Nosotros estamos muy influenciados por su sonido. Es auténticamente música de baile progresiva, tiene ese toque tan europeo, tan limpio... te hace bailar en cuanto lo oyes".
Por otra parte, el mítico Derrick May, uno de los grandes artífices del "techno de Detroit", no tiene más que alabanzas para con el grupo. "Depeche Mode han creado escuela. En América son capaces de gustar casi a cualquiera, desde un chico como yo, que soy un adicto a la música de baile más dura, a la muchedumbre que llena los estadios de fútbol. Están de acuerdo con su tiempo, imprimen el sonido adecuado a sus sintetizadores además, no pueden evitarlo".
A Depeche Mode, en el fondo, todo eso les hacía gracia y, por supuesto, les parecía magnífico. El auge de la música house, la ascensión laboral de los DJ y el respeto absoluto por la electrónica musical que pocos años antes había estado completamente desprestigiada favorece los propósitos de la banda aunque, sin poder evitarlo, en el fondo les hace gracia que, de pronto, lo electrónico sea lo último.
"Hace un par de años -declaraba Andy Fletcher a la revista The Face- en una entrevista nos preguntaron que cómo nos sentíamos haciendo música tan anticuada. Eso fue antes de la explosión del house -una época realmente oscura para la música electrónica- . Era un tiempo en el que "electrónico" era una palabra sucia, casi tabú. A la gente le dio por hablar de guitarras y de sonidos acústicos. Aquello era como preguntarnos: "Como se sienten estando acabados". Dave estuvo a punto de asesinar al periodista".

 


 

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